Emigración y mundo laboral – Reflexiones tras un año de trabajo en el extranjero

photo-1456428199391-a3b1cb5e93abEs bueno hacer reflexiones para ciertos periodos de tu vida, y por eso he decidido escribir hoy esta entrada. Estoy viviendo actualmente en República Dominicana. De hecho recientemente acabo de cumplir un año en este maravilloso país. Los motivos por los que estoy aquí son básicamente laborales, por lo que me considero un emigrante laboral (nada de movilidad exterior). Sin embargo, creo que trabajar fuera de tu país es una gran experiencia que todo el mundo debería de probar alguna vez en la vida. Al igual que los programas de intercambio de estudios.

Cuando hablo que soy un emigrante laboral quiero referirme a que he tenido que emigrar de mi país en busca de un futuro laboral acorde con mis expectativas. Pero no me quejo. Trabajar fuera te ofrece unas experiencias increíbles que son difícilmente alcanzables de otro modo. Para empezar, la personal. El mero hecho de tener que buscarte la vida en un país nuevo (a veces con tu mismo idioma, otras veces no) te otorga un plus de experiencia personal para el resto de tu vida. Conocer amigos procedentes de otras culturas, que tengan puntos en común contigo, pero que también te den otros puntos de vista es absolutamente maravilloso para tu crecimiento personal. Mucho más si haces una verdadera amistad y te quedas con amigos para toda la vida. Hay infinidad de puntos que te mejorarán como persona si decides trabajar en el extranjero, como el poder viajar y conocer otros países y su cultura, el desarrollo de la madurez y la resiliencia, etc.

Por otro lado se encuentra la experiencia profesional, donde podrás desarrollar una serie de habilidades de manera mucho más intensa. Deberás aprender las costumbres del país a la hora de hacer negocios, aprender a tratar a las personas según su cultura (cada persona es un mundo, pero la cultura también es un factor a tener muy en cuenta para las relaciones humanas). He escuchado a gente decir que un año trabajando fuera de tu casa equivaldría a dos cerca de tu casa. Yo creo que esta frase tiene mucho de cierto.

No todo iba a ser bueno. A veces se hace difícil el tener a las personas queridas a miles de kilómetros de distancia. O perderte eventos en los que te gustaría estar presente. Darte cuenta que la diferencia horaria es un escollo importante para las relaciones con tus allegados y dependiendo de la distancia a la que estés, del tiempo empleado para llegar hasta donde estén ellos.

Así que si me permites que te de un consejo lo mejor que puedes hacer es buscar una experiencia laboral en el extranjero y aprender todo lo que puedas. Puede ser que más adelante no te sea tan fácil de hacerlo como ahora. Yo, mientras tanto, seguiré buscando experiencias que me sigan enriqueciendo tanto como persona como ahora.

Actualización: Si realmente estás pensando en cambiar de ciudad o de país puedes ver esta noticia de Mashable donde hablan de Teleport, una aplicación que te ayuda a escoger el sitio acorde con tus preferencias.

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